La Kundalini Aria

 

La Kundalini Aria (para Lady S)

El Mar puede ser implacable.

Da y quita,

ignora lo que creemos

y nunca se preocupa por dar explicaciones.

Solo nos queda crear historias,

para convencernos

que influenciamos corrientes y mareas,

sin notar como el agua dentro de ellas,

se inclina al gobierno de las olas.

Cada ley que determinamos para contener el mar,

se desvanece, borrada de la memoria.

Cuán tenues nuestros medios para flotar.

Cuán primitivo el timón.

Rozamos remos sobre llanas superficies de lo profundo

Nos deslizamos sobre lo que no podemos ver.

Nuestros pies firmemente plantados,

como si estuvieran sobre la tierra,

ignorando el frío lamido en nuestros pies.

Los mapas que trazamos, creados de la nada,

mantenemos con toda nuestra fe despierta,

y planeamos nuestro rumbo como si el Mar

obedecería nuestro sueño.

Puedo verte justo adelante mío,

¿O estás detrás? Es difícil decir

donde las estelas se entrelazan o se rompen.

Empujamos nuestras barcas contra corrientes

que viran y se bifurcan.

Mientras uno mantiene el balance en rocas atravesadas por la marea,

el otro oscila a un lado.

Tocamos remos y reteniéndolos –

encontramos un momento de alivio,

hasta que con brazos cansados, soltamos

para ir a la deriva, cerca pero separados.

Mi barca está creada para mi,

y la tuya está hecha para ti.

La madera inclinada con recuerdos.

Si nos estabilizáramos y diéramos paso para unirnos

uno entonces se perdería y el otro se hundiría debajo.

De este rompecabezas, no encontramos solución.

Pero aún determinados, marcamos rumbo juntos,

cercanos pero separados en el Mar.

El sol se eleva y luego se pone.

Aún giramos uno en torno al otro.

Tocando remos de vez en cuando.

Llamando y escuchando

cuando la visión falla.

Lluvia cesa. Niebla se disuelve. Noche se eleva

y el sol se derrama para espejar la ola.

Tu estudias detenidamente cartas de navegación, con certeza de que hay tierra.

Escucho el viento y trato de revelar

cual es el curso que deberíamos navegar,

ambos buscando un camino

para dejar esta distancia que se interpone.

Tocamos remos de vez en cuando,

deteniendo la deriva,

y desesperantes nuestras historias de que todo amor necesita tierra.

En tierra firme nos encontramos.

Suaves labios apretados contra el cuello,

en un sendero gastado que lleva al mar,

la oscuridad se convirtió en luz

y la luz se hace profundidad.

Partiendo pensábamos con cuentos de esperanza,

de vientos perdidos y corrientes navegadas,

amarrar nuevamente y dejar que comience la cosecha del amor.

Antes que tu barca encuentre el horizonte

encontré el mío y al mar lo di,

Siguiendo tu estela, llamándote para que solo –

te quedes.

Pero aún no te atrapo, ni tu a mi

Sin importar de cuántas maneras

marcamos rumbo para recobrar.

El Mar, dicen, es una mujer.

Llena de sabiduría y astucia y pasión desenfrenada.

Quizás por eso nuestras historias terrestres

Siempre hablan de lo inexplicado.

De un Mar que debería ser temido.

De un Mar que debería ser conquistado.

De un Mar que debería ser tratado

Como si fuera el terreno del Diablo.

Tocamos remos de vez en cuando,

Para evitar que la distancia crezca demasiado,

desesperantes nuestras historias

y sacrificios al destino.

Tocamos remos de vez en cuando,

y resistimos hasta que nuestros brazos se rinden.

Es el sol.

Es el Mar.

Es esta cercanía a ti

Y este vacío a mi lado.

Es la tormenta que se está formando y el viento aumentando,

que me hace atrever a pensar, no de planes hechos de sueños,

sino de lo que puede ser otro camino para trazar.

Tocamos remos y nos sostenemos firmes,

mientras olas sacuden nuestras barcas con toda su fuerza.

Te estoy llamando a ti.

Estoy cantando.

El Mar, es una mujer llena de sabiduría, astucia y gracia.

Todo para nutrir al niño errante.

El que no escucha.

El que no cree.

El que demanda una explicación.

El que quiere saber todo.

Ella debe esconderse dentro del lenguaje de las olas,

la verdad de que lo que era, no es todo lo que hay para ver.

Por toda nuestra búsqueda, nuestras cartas y planos,

no hemos logrado ver,

que no tenemos adonde ir, porque ya estamos donde debemos estar.

Entrelazados en corrientes que serpentean.

El agua alrededor es de lo que contenemos.

Nuestros huesos no son de tierra,

sino hechos de coral.

Tocamos remos,

Uno sobre el otro y con ambas manos,

Sostenemos nuestra viga de unidad.

avanzamos juntos,

escogimos el Mar.

No hay mas distancia.

Nuestras barcas se alejan flotando.

El mundo arriba retrocede,

pero tu

estás junto a mi.

Sumergiéndonos bajo la tormenta no encontramos fin,

sino el secreto que Ella conoce de cómo comenzar.

El mundo en el que flotamos no es mas

que un reflejo del real, de lo que yace debajo.

Las barcas que no podíamos compartir estaban hechas de temor.

Todo el tiempo teníamos miedo de ahogarnos,

no notamos que nos faltaba aire.

Aquí, debajo de las corrientes,

El sol es fuerte, el aire es dulce

y el amor, se regocija en nuestro abrazo.

¿Cómo podríamos haber sabido?

¿Que nuestras barcas nos alejaban del Mar?

¿Cómo podríamos haber sabido que la vida está dentro de las profundidades,

no en la superficie, flotando en las olas ?

¿Cómo podríamos haber sabido?

Excepto por haber amado lo suficiente,

nos atrevimos a escoger el Mar.

c.2012 Cassandra Tribe. All Rights Reserved

(translated by Clarissa Gentinetta)

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About cassandratribe

"There are few artists that can do what Cassandra Tribe does. Whether with her poetry, her videos or her blog, Cassandra examines the truths that most of us can never come close to realizing and shows it for what it is, both beautiful and frightening at the same time. She exposes our inner-most workings like the cross-section of a powerful but flawed machine, our gears and springs, nuts and bolts removed and laid out before us. She is a true artist. Her new video, Requiem for a God, is the latest example of Cassandra's willingness to tear open and examine the very things that make us human. Shooting the film entirely by herself, she also eliminates all the little excuses we come up with to keep us from ourselves and our truth. You see, even when she's not trying to be, Cassandra Tribe is a beacon of truth and humanity in this darkest of worlds." (Michael E. Quigg, The Culture Network, June 2009)
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